El frío, la humedad, los cambios de temperatura, no son buenos amigos durante esta época del año. Estamos más expuestos a los resfríos y la gripe. Te recordamos algunas cosas para tener en cuenta y reducir el riesgo de contagio.

Lavate las manos con agua y jabón frecuentemente.

Es importante mantener la higiene en tus manos para evitar la propagación de gérmenes, virus y bacterias que andan dando vuelta por el aire y que nuestras manos son muy propensas a retener. Abrir y cerrar puertas, tomar artículos de oficina, o incluso dar la mano, son actividades inofensivas, pero que ayudan propagar la gripe. Por eso levate las manos varias veces al día.

Si tocés o estornudás, tapate con un pañuelo descartable o hacelo sobre el ángulo interno del codo.

Al tocer o estornudar nuestro cuerpo expulsa gran cantidad de gérmenes que se propagan por el aire. Si nos tapamos con la mano, también favorecemos su propagación. Por eso es importante usar un papel descartable o hacerlo directamente en el ángulo interno del codo.

Después de usarlos, tirá los papeles descartables.

Si usás papeles descartables para estornudar, tocer o sonarte la nariz, tiralo inmediatamente. De lo contrario, esos gérmenes van a mantenerse presentes cerca en tu ambiente y dispersarse por el aire.

Ventilá los ambientes y dejá que el sol entre.

Mantener los ambientes ventilados ayuda a que las bacterias no se multipliquen en el aire al concentrarse. Y el sol ayuda también a mantener un ambiente más sano.

No compartas vasos o cubiertos.

Compartir cubiertos y vasos es algo inofensivo, pero con el resfrío o la gripe presente es una forma de conducirlos de persona a persona con facilidad. Así que intentá evitarlo durante los días de estornudos y tos.

La mejor prevención, control y tratamiento, va a ser suministrado por tu médico y no por contenido que encuentres en la web. Nunca te auto mediques o sigas un procedimiento sin la vista de un profesional de la salud. Ante cualquier duda, consultá siempre a tu médico.